«La gran mayoría de los habitantes de Segovia, en el nordeste de Antioquia, están desesperados. Las protestas mineras que ya ajustan cuatro semanas, cada vez se caracterizan por una violencia extrema que ha obligado a los pobladores a prácticamente estar destinados a no salir de sus viviendas. Eso fue lo que quedó en evidencia la noche del viernes 18 de agosto.» Revista Semana.



