«Es una lástima que el ministro de Agricultura haya introducido la mano peluda de un mico de última hora al proyecto de ley, al autorizar la entrega del usufructo de tierras baldías a empresas o personas no beneficiarias de reforma agraria a título oneroso, que desvirtúa el propósito fundamental de dar acceso a tierras a los campesinos sin ella o con muy poca.» Columnba de opinión/El Espectador.



