
El pasado 2 de octubre las víctimas del conflicto armado y gran parte del territorio colombiano recibieron con gran desilusión los tan anhelados resultados del plebiscito. Ante el desconcertante «triunfo del NO», el país se enfrentó a un limbo político y jurídico en el que las alternativas que se presentaban eran limitadas. Sin embargo, la esperanza salió a flote, luego de que la guerrilla de las FARC-EP y el gobierno colombiano manifestaran su deseo de continuar por el camino hacia la construcción de una paz estable y duradera.
Tras los recientes acontecimientos, la Corporación Jurídica Yira Castro, como organización defensora de derechos humanos en especial de los derechos de los campesinos víctimas del conflicto armado en nuestro país, manifiesta su preocupación frente a los resultados de la consulta plebiscitaria, teniendo en cuenta que la abstención electoral fue del 62%, mientras que el porcentaje de participación electoral apenas alcanzó la cifra del 38%, es decir que dos terceras partes del electorado se abstuvieron de participar en las votaciones. De ese 38% de sufragantes, sólo el 20% que representa la participación electoral por el «no» decidió la suerte de los acuerdos de paz. De esta manera, puede decirse que por la elección de voto de una minoría se decidió el destino de 48 millones de colombianos y colombianas. Sin embargo, es importante recalcar que en los resultados de las votaciones se evidenció el sentir de los campesinos y campesinas víctimas del conflicto armado, quienes esperaban con ansiedad que se comenzarán a implementar los acuerdos pactados entre el gobierno y las FARC.
Los acuerdos pretenden que los guerrilleros se desarmen y tengan participación ciudadana y política, pero también plantea una reestructuración del campo colombiano, entre otros temas dignos de cuidadoso análisis, que nos hacen pensar que el ‘NO’ no fue la mejor decisión, ya que nos aleja de la construcción de un país en paz más justo y equitativo. «En uno de los países más inequitativos de América Latina, el Acuerdo brinda la oportunidad de entregar 7’000.000 de hectáreas a campesinos y campesinos, quienes además de proveer 70% de los alimentos al pueblo colombiano son los más afectados por el conflicto armado» Harold Vargas, Abogado de CJYC.
Por la necesidad de paz para las y los colombianos, quienes se han visto afectados por una violencia que no ha cesado por más de 5 años, expresamos nuestra preocupación por la «victoria» del NO. Pero al mismo tiempo, reafirmamos nuestro apoyo hacia la movilización de los colombianos y colombianas y esperamos que el Estado se pronuncié a favor de las víctimas, que el Señor Presidente en su rol de mandatario haga cumplir los acuerdos que se trabajaron con esfuerzo por 4 años en Habana. Además, pedimos a la comunidad internacional que continúen respaldando este proceso.
Invitamos a todos y todas hacer parte de las movilizaciones sociales que se están gestando para que las colombianas y colombianos nos unamos en una sola voz exigiéndole la paz y el cese al fuego total y definitivo, tanto a las FARC como al gobierno.




