La Corporación Jurídica Yira Castro celebra la noticia de la firma del acuerdo final de paz, un momento histórico para el país. Tras más de medio siglo de conflicto armado hoy se vislumbra un nuevo camino para el perdón y la erradicación de la violencia en Colombia.
Los acuerdos para terminar la confrontación con las FARC-EP están acompañados de estándares internacionales en cuanto a verdad, justicia, reparación y no repetición. Sin embargo, como producto de una negociación entre dos partes estos no son perfectos, ya que cuentan con las distintas visiones de cada uno. Así las cosas, en necesario tener claro que los acuerdos en sí mismos no resolverán todos los inconvenientes y desastres que ha acarreado el conflicto interno en nuestro país. Pero, no se le debe restar importancia al acuerdo pactado, pues este es un paso hacia las reformas políticas y socioeconómicas que permitirán fortalecer la democracia.
Los retos que plantea este nuevo escenario son materia de análisis, no solo para las partes negociantes sino para la población en general, esto nos permite ahondar en los temas a reforzar al momento de implementar lo acordado para así llegar a la consolidación de una paz estable y duradera.
Uno de los principales retos que debe enfrentar el Estado colombiano es el hacer efectivo el desmonte de los grupos paramilitares, quienes están presentes en 22 departamentos del país y amenazan la seguridad e integridad de los habitantes de por lo menos 88 municipios. Al igual que de defensores y defensoras de derechos humanos, quienes acompañamos a las comunidades víctimas en sus procesos de restitución y retorno a sus territorios.
Un segundo reto que queremos resaltar particularmente es respecto al primer punto de la negociación “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral” en el que se plantean las bases para la transformación estructural del campo, bases que van en contravía con planes de desarrollo del gobierno como lo es la implementación de las llamadas ZIDRES, Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social. En La Habana se acordó crear un Fondo de Tierras para beneficiar a campesinos sin tierra o con tierra insuficiente, dicho fondo estaría integrado por predios baldíos, tierras expropiadas o tierras donadas, entre otras. Pero con la implementación de las ZIDRES queda la duda de si se le otorgaran los baldíos al Fondo de Tierras o a las denominadas ZIDRES, o cuántos irán para un lado y cuántos para el otro. También, resaltamos que a medio camino del tiempo de vigencia de la ley 1448, Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, es importante hacerle seguimiento al cumplimiento de lo pactado en la Habana. Para que se logre una restitución integral para todas las víctimas del conflicto armado.
En este sentido consideramos de suma importancia la implementación de una veeduría ciudadana que atestigüe que las partes realmente den cumplimiento a lo pactado, en especial el Gobierno colombiano que a pesar de las diferentes protestas, paros y reclamaciones realizadas por varios sectores sociales, siguen incumpliendo las promesas que le hicieron a las comunidades de varias regiones del país en materia de educación, condiciones dignas de salud, trabajo y desarrollo agrario. Este nuevo momento debe ser una oportunidad para que los conflictos sociales, económicos y políticos se resuelvan.
El próximo 2 de octubre la población colombiana tendrá la posibilidad de votar en las urnas para aprobar la firma del acuerdo final. Esta se presenta como una oportunidad importante para que los colombianos y colombianas demostremos nuestra voluntad de trabajar por un país en paz. Por eso, las y los invitamos a votar SÍ en el plebiscito que se avecina, con el fin de acércanos a esa paz tan anhelada.




