«Entre los pecados que se les achacan al extinto Incora y al Incoder en liquidación están su ineficiencia en la recuperación y titulación de tierras. Eso, por lo menos en el caso del último, fue uno de los efectos de la gran cantidad de tareas que se le asignaron, de acuerdo con expertos como los de la Misión Rural. La recién creada Agencia Nacional de Tierras (ANT), en su primera conferencia de prensa, anunció ?una nueva visión en la administración de baldíos?.» El Espectador

