Durante años, la familia Orozco Orozco ha sostenido una búsqueda marcada por el dolor, pero también por la esperanza y la resistencia. Argemiro de Jesús, desaparecido junto a su hermano Pablo José, fue un hombre cercano y profundamente querido por quienes compartieron junto con él esta vida. Su madre lo recuerda como alguien trabajador y siempre dispuesto a ayudar: un lazo inquebrantable cuya ausencia abrió un largo camino de incertidumbre.
“Argemiro era un muchacho muy querido en la familia. Era muy servicial; le gustaba servir y ver a las demás personas bien. También era muy trabajador. Pablo era un muchacho alegre y amable, también querido en la familia. Él se daba a querer. Era muy especial para nosotros”, señaló su madre.
En el marco del acompañamiento realizado por la Corporación Jurídica Yira Castro (CJYC), y con la participación de las víctimas de desaparición forzada del municipio de Chibolo, Magdalena, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) emprendió la búsqueda de los hermanos Orozco Orozco. Ambos fueron desaparecidos en 1997 en medio del desplazamiento masivo, el despojo de tierras y los homicidios selectivos perpetrados por el entonces grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en la vereda La Pola.

Tras años de espera, la familia recibió una respuesta que, aunque dolorosa, les permite avanzar hacia la verdad. El miércoles 19 de noviembre de 2025 acompañamos la entrega digna del cuerpo de Argemiro de Jesús en el municipio de Turbaco, Bolívar. Este momento, profundamente significativo, marcó un paso importante en su proceso de duelo, memoria y sanación.
“Se cierra un ciclo de dolor en la familia. Aunque quedan incógnitas, se cierra algo muy importante que es ese duelo suspendido que hemos tenido durante tantos años” aseguró Jineth, su hermana.

La familia Orozco Orozco continúa la búsqueda de Pablo José Orozco Orozco. Desde la CJYC reafirmamos nuestro compromiso de caminar a su lado —y al lado de las demás familias de la región— en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos, para avanzar en la reparación integral y la dignificación de quienes resisten al olvido desde el amor y resiliencia.
“Después de la entrega de Argemiro, esperamos que los procesos sean más fáciles y ágiles para el encuentro e inhumación de Pablo” indicó Jineth con firmeza.

En Colombia, la desaparición forzada sigue siendo una herida abierta. Más de 100.000 familias han sido marcadas por este flagelo que impone otros ritmos al tiempo, al duelo y a la vida misma. Este fenómeno persiste incluso después de la firma del Acuerdo de Paz. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha alertado que alrededor de 2.100 personas han sido desaparecidas en los últimos años sin que sus familias hayan recibido una respuesta institucional clara.

Frente a esta realidad, insistimos en la urgencia de fortalecer los procesos de búsqueda y garantizar el derecho de las familias a la verdad. Cada entrega digna es un acto de memoria, justicia y humanidad; un recordatorio de que ninguna vida debe quedar en el silencio y olvido.
Gracias al apoyo y acompañamiento de Misereor y FOKUS Latinoamérica, seguimos caminando junto a las comunidades por la verdad, la justicia y la reparación integral.





