Es momento de hacer un homenaje amplio y periódico a las más de seis mil personas que, desarmadas, fueron sistemáticamente engañadas y llevadas a la fuerza para ser asesinadas y presentadas como «bajas» en combates simulados por el Ejército.
El Estado y la sociedad colombiana tienen el deber de recordar -y contarle a las nuevas generaciones- estos graves crímenes para que no se repitan nunca más. En su labor legislativa, instamos a que declaren el 4 de octubre de cada año como el «Día Nacional por la Memoria y la Dignidad de las Vícitmas de Ejecuciones Extrajudiciales» para honrar su memoria y dignidad.
Porque sin el reconocimiento de la verdad no hay justicia ni reparación.
Desde hace dos años, la investigación en Argentina para esclarecer la responsabilidad del expresidente Álvaro Uribe sigue en etapa premiliminar.





