Reflexiones del foro: “Raíces de equidad: El Rol de las Mujeres en la Implementación del Acuerdo de Paz”
El pasado mes de noviembre, en el foro “Raíces de equidad: El Rol de las Mujeres en la Implementación del Acuerdo de Paz”, se exploraron los avances y desafíos del enfoque de género en el marco del Acuerdo de Paz, particularmente en lo relacionado con el acceso, uso y control de la tierra. Este espacio permitió escuchar las voces de diversas mujeres, quienes desde sus realidades territoriales y experiencias organizacionales, reflexionaron sobre los obstáculos que persisten y las transformaciones necesarias para construir una paz inclusiva y equitativa.
El enfoque de género en la ruralidad colombiana
Para entender el enfoque de género en el punto uno del Acuerdo de Paz, es fundamental analizar la relación de las mujeres con el territorio. En este contexto, la mujer rural ha enfrentado desafíos estructurales y diferenciales que han limitado su acceso y titularidad sobre la tierra. Estas dificultades se agudizan debido a la ausencia de políticas públicas efectivas que reconozcan sus roles productivos y de cuidado, así como las complejas dinámicas de economías legales e ilegales en las que están inmersas.
A pesar de su contribución significativa a las dinámicas económicas y sociales del territorio, las mujeres suelen ser vistas desde roles tradicionales impuestos por estructuras patriarcales. En muchos casos, la participación de las mujeres en procesos de restitución de tierras es simbólica, limitándose a cifras y no a un impacto real en sus vidas. Esto evidencia la necesidad de superar una instrumentalización del enfoque de género, por uno capaz de reconocer, amplificar y materializar sus voces en la toma de decisiones.
Desafíos en la implementación
El seguimiento a la implementación del enfoque de género se ha centrado mayormente en indicadores de gestión, dejando de lado indicadores de impacto que reflejen verdaderas transformaciones en la vida de las mujeres. Las políticas actuales no abordan suficientemente las particularidades territoriales ni las condiciones diferenciadas de las mujeres campesinas, indígenas, afrodescendientes o LGBTIQ+, perpetuando desigualdades y limitando la construcción de capacidades y autonomía.
Además, la violencia de género y la falta de condiciones mínimas de seguridad continúan siendo barreras que impiden una participación efectiva de las mujeres en los espacios de decisión. La ausencia de garantías para su seguridad física y emocional, junto con la persistencia de patrones culturales que deslegitiman su voz, refuerzan su exclusión.Por ello, es necesario trabajar en el fortalecimiento de la capacidad de agencia propia de las mujeres, en donde el autoreconocimiento como sujetas de acción tenga prioridad en las agendas políticas.
Conclusiones generales del foro
- Reconocimiento y participación efectiva
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- Aunque se han logrado avances, como la visibilización del enfoque de género en el Acuerdo de Paz, la participación de las mujeres debe trascender lo simbólico. Es crucial que sus voces sean escuchadas y consideradas en la toma de decisiones, no sólo en términos cuantitativos sino cualitativos, generando cambios reales en sus condiciones de vida.
- Transformación cultural y apoyo estructural
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- La implementación del enfoque de género requiere un trabajo integral de toda la sociedad que desmonte no solo patrones patriarcales arraigados sino que se preocupe también por la construcción de nuevas masculinidades. Esto incluye entre otras, el reconocimiento de las labores de cuidado, la redistribución de responsabilidades, y la creación de condiciones para que las mujeres puedan participar plenamente en procesos organizativos y políticos
- Fortalecimiento de políticas sensibles al territorio
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- Es necesario diseñar e implementar políticas que reflejen las realidades territoriales y diversidades de las mujeres, incluso en sus dimensiones individuales como colectivas. Esto implica garantizar acceso a tierra, formación técnica, créditos accesibles, subsidios productivos y espacios seguros para la participación.
- Un enfoque generacional
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- La construcción de paz debe involucrar a las niñas, niños y jóvenes, promoviendo desde edades tempranas valores de igualdad, respeto y autonomía. Esta sensibilización contribuirá a la creación de relaciones más equitativas y transformará las dinámicas de género en las comunidades.
- Protección de avances y lucha contra el retroceso
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- En un contexto de reconfiguración del conflicto armado, es vital proteger los logros alcanzados en materia de género. Esto incluye documentar procesos, fortalecer redes de mujeres y exigir compromisos concretos por parte del Estado para garantizar el cumplimiento de lo pactado.
Conclusión final
El camino hacia una implementación efectiva del enfoque de género es complejo y desafiante. Sin embargo, avanzar en este propósito es indispensable para construir una paz sostenible e incluyente, donde las mujeres sean reconocidas no solo como víctimas del conflicto, sino como actoras clave en la construcción de un futuro equitativo. El llamado es a continuar trabajando desde los territorios, visibilizando las realidades de las mujeres y transformando las estructuras que perpetúan su exclusión.





