El acceso a la educación en territorios como las 22 veredas donde hace presencia la Asociación Campesina ASOMINUMA en la zona rural de Tumaco, específicamente en Alto Mira y Frontera sigue siendo un desafío diario. Para niñas, niños y jóvenes, la escuela no es solo un espacio de aprendizaje, sino una meta que requiere recorrer largos trayectos, asumir riesgos y enfrentar carencias de infraestructura, transporte y alimentación. La educación no debería depender de la distancia, pero en el territorio, aún lo es.

Aulas sin profesores, educación en pausa
La falta de profesorado sigue siendo una de las principales barreras en la educación rural. Muchos docentes asignados por la Secretaría de Educación enfrentan condiciones laborales precarias, con salarios insuficientes que no cubren sus costos de transporte ni garantizan estabilidad. Como resultado, varias instituciones continúan sin profesores asignados y la asistencia docente es intermitente.
Más allá de la contratación, es necesario fortalecer el diálogo entre el profesorado, las comunidades y las instituciones educativas. La construcción de espacios formales de comunicación, como reuniones periódicas y mesas de trabajo, permitiría un seguimiento más preciso de la situación y ayudaría a establecer compromisos claros para garantizar la educación en el territorio.
Recursos que no llegan, educación que se frena
La educación no es solo la presencia de docentes en las aulas; también requiere materiales y condiciones dignas para el aprendizaje. En estas veredas de Alto Mira y Frontera, en la zona rural de Tumaco, la falta de infraestructura escolar y la distribución desigual de recursos agravan la situación. Libros, material pedagógico, mobiliario y hasta el Plan de Alimentación Escolar no llegan de manera equitativa a todas las instituciones. Como consecuencia, las familias han tenido que asumir la alimentación de los estudiantes, cubriendo una responsabilidad que debería ser del Estado.

Para enfrentar esta problemática, es necesario que los rectores de las instituciones lleven un registro claro de matrículas registradas. De esta manera, podrá visualizarse el número de estudiantes que están matriculados, así como las deficiencias actuales del PAE y la distribución de demás insumos necesarios. Esta visibilización es fundamental para exigir la implementación efectiva de los planes de alimentación, dotación de materiales y mejora en la infraestructura educativa.
Transporte: El obstáculo diario para llegar a la escuela
Para muchos estudiantes de entre las 22 veredas donde hace presencia la Asociación Campesina ASOMINUMA en la zona rural de Tumaco, específicamente en Alto Mira y Frontera, llegar a la escuela es un reto que implica largas caminatas, riesgos en transporte inadecuado y, en muchos casos, la renuncia definitiva a sus estudios. La falta de opciones seguras y accesibles de movilidad limita la asistencia escolar y deja a cientos de niños y jóvenes sin oportunidades.

Aunque la comunidad ha buscado soluciones, como el uso de botes para transportar a los estudiantes, el alto costo de la gasolina ha hecho que esta alternativa sea insostenible. Mientras tanto, la respuesta institucional ha sido insuficiente. La contratación de un bote de mar, inadecuado para la movilidad en ríos, ha generado más problemas que soluciones, dejando nuevamente a los estudiantes con la carga de encontrar cómo llegar a la escuela.
Garantizar el derecho a la educación en estos territorios implica ir más allá del discurso. Se requieren acciones concretas para mejorar la infraestructura, asegurar la llegada del profesorado, distribuir equitativamente los recursos y establecer soluciones de transporte seguras y eficientes. La educación no puede seguir dependiendo de la distancia; debe ser una prioridad real para garantizar un futuro con más oportunidades para niñas, niños y jóvenes del territorio.





